A veces quisiera decirte tantas cosas... pero realmente no se como hacerlo.

No se como mirarte a los ojos y decirte cuanto te amo sin que mis mejillas se tiñan de ese rojo escarlata que denota lo vulnerable que soy ante tí.

Esa vulnerabilidad a la que temo tanto, más que a la muerte misma.

Pero es en tus caricias, en tus besos, donde encuentro paz y tranquilidad.

Y es, al sumergirme en ellos, cuando estoy más vulnerable.

Aún así, no puedo negarme.

O, es que sabes tú ¿Cómo negarte al amor?